Identidades globales e Identidades locales

La Identidad Global, es una imagen mental especialmente fuerte y estable que es generada por el conjunto coherente de todos los mensajes que una empresa emite

identidad

Esta sucesión y esta coexistencia de mensajes diferentes es particularmente intencionada y dirigida, y abarca: Identidad corporativa, Diseño arquitectónico y ambiental, Diseño de productos,
Señaléctica, Grafismo de información, editorial y publicitario.

La Identidad Global se opone al fenómeno corriente de imágenes parciales o también heteroimágenes que se generan en la práctica, que confunden la comunicación debido a su falta de intecionalidad y normatividad.

Por su parte, una identidad local debe aspirar a estar claramente diferenciada e identificada, sea por rasgos culturales o económicos que se mantienen. También debe aspirar a que se respete su presencia y decisiones, especialmente las que tienen que ver con su propio destino.

En un contexto mayor, las localidades deben conformar redes de cooperación y reparto de roles para no quedar aisladas. E igualmente, deben aspirar a un desarrollo equitativo entre ellas, estableciendo mecanismos de compensación entre las localidades más desarrolladas (o con mayor potencial) y que aquellas que tienen posibilidades limitadas. El Desarrollo Local es además la expresión de la identidad de la localidad con la cual está asociado.

¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

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En este libro, el autor describe procesos con los que uno puede sentirse plenamente identificado: cambios de hábitos, nuevos métodos de estudio, nuevas formas de socializar, etc., todos ellos influidos por la Internet, esa red que nos reconfigura y seduce y por la que a la vez sacrificamos muchas otras cosas.

Nicholas Carr dice que existe una relación verdaderamente simbiótica entre el hombre y la computadora y es posible afirmar que el uso de Internet cambia la forma en que el cerebro procesa la información, parecería absurdo pensar que utilizando la computadora, una simple herramienta, se pudiera alterar de alguna manera profunda o duradera lo que pasa dentro de nuestra cabeza, pero de acuerdo con estudio expuestos en el texto, es una tarea en constante progreso inherente a nuestra especie.

Toda tecnología es expresión de la voluntad humana. Con nuestras herramientas buscamos ampliar nuestro poder y control sobre nuestra circunstancia, sobre la naturaleza, sobre el tiempo y la distancia, sobre el prójimo.

Si algo demuestra nuestra experiencia de la sociedad moderna es que las tecnologías no son sólo ayudan a la actividad humana, sino también fuerzas poderosas que actúan para cambiar la forma de esa actividad y su significado.

A veces nuestras herramientas hacen lo que les decimos. Otras somos nosotros quienes nos adaptamos a las necesidades de nuestros instrumentos. A través del texto el autor parece sugerir que las nuevas tecnologías merman nuestra libertad como individuos.

Carr describe un fenómeno complejo, desarrolla sus argumentos para crear un análisis revelador de las consecuencias intelectuales y culturales de Internet.

El uso constante de la web acaso esté afectando de forma profunda a nuestra biología cerebral y alterando la forma en que pensamos. Las múltiples ventajas y utilidades de internet tienen como contrapartida el triunfo de la superficialidad y la distracción.

A partir de la lectura surge una reflexión interesante: ¿qué pasará con las generaciones que son nativas digitales?, ¿cómo van a pensar?, ¿cómo van a interactuar? La respuesta sólo el tiempo lo dirá.

A continuación comparto con ustedes una conferencia que precisamente el autor da acerca de su libro:

https://www.youtube.com/watch?v=lt_NwowMTcg

También les dejo esta liga con una entrevista que el diario español El País le realizó al autor:

http://elpais.com/diario/2011/01/29/babelia/1296263535_850215.html

Bibliografía:

CARR, Nicholas. Superficiales. Ed. Taurus Pensamiento. 2011. México. 340 pp.

La filosofía de la complementariedad y la descripción objetiva de la naturaleza

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En este texto se aborda la descripción de la naturaleza desde un punto de vista objetivo.  Ana Rioja nos habla de cómo la objetividad fue trata desde el punto de vista de la ciencia y de alguna manera fue mecanizada “toda observación a la naturaleza, y con más razón cuando se interponen aparatos de medida, se supone una entrada y salida de energía, una interacción entre el objeto y el sujeto con sus medios de observación, que puede llevar a poner en tela de juicio la noción de sistema observado cerrado y con ello la fundamental distinción entre sujeto y objeto”.

En la observación debe haber una interacción entre el sujeto y el objeto. La observación científica objetiva del mundo es darla tal cual es sin la intervención del sujeto observador. La física clásica es una idealización en la que el estado del sistema observado puede ser descrito como un sistema aislado o cerrado. Con la aparición de la teoría cuántica el sujeto ya no es sólo espectador, sino es actor-espectador.

Niels Bohr expone su modelo cuántico del átomo, con esto el ideal descriptivo objetivo cambia, ya que se afirma que no se debe dejar de lado la interacción del objeto y el instrumento de medida. Borh mantuvo una tesis básica: “Renunciar a una descripción causal en el espacio y en el tiempo”. 

Bohr explicaba que para medir con precisión la localización en el espacio de un objeto, debe conocerse igualmente con precisión la del aparato de medida, pero ello exige que dicho aparato esté rígidamente unido a la estructura. Con la teoría cuántica la perturbación causada por la medida no puede ser determinada, por lo que el objeto ya no es un sistema cerrado es un sistema abierto.

La complementariedad se referiere tanto a la descripción causal en el espacio-tiempo como a la dualidad onda-partícula. Los aspectos complementarios son los aspectos de los fenómenos que se excluyen mutuamente, pero que son necesarios para una descripción completa. En la teoría clásica conceptos como espacio, tiempo, onda, partícula se emplean por separado,  en la teoría cuántica no pueda decidirse si la luz y la materia son de naturaleza continua o discontinua.

Podemos concluir que en la física clásica todo se observaba como un sistema cerrado, sin tomar en cuenta el exterior, lo que cambio con la física cuántica donde los sistemas son abiertos. La descripción ya no será totalmente objetiva dependerá de diversos factores del exterior.  Los conceptos ya no se explican por sí solos, sino que se complementan con otros. La objetividad se podrá dar siempre y cuando se use  comunicación con conceptos bien definidos.

La física clásica ha aportado ideales que la física cuántica retomó, pero posteriormente refutó. Ya no existían conceptos aislados sino que los conceptos se referían a fenómenos  El mundo ya no se representa en términos absolutos, sino ya interfieren factores como el contexto, no lo que da pauta a la subjetividad.

Pareciera que la física cuántica y la comunicación no tienen mucho que ver, pero en el texto se pueden descubrir sus coincidencias y su relación. La base de su contenido, es que todo proceso de observación conlleva una interacción entre el objeto a observar y los medios de observación.

Somos constructores de nuestra realidad, una realidad que se encuentra inmersa dentro de una realidad que se construye al mismo tiempo como colectiva, y que por lo tanto, está cargada de una subjetividad, que no sólo parte de aspectos espacio-temporales, sino también con causalidades.

La física cuántica tiene como postulado el que toda observación lleva aparejada una interacción con el aparato de observación, que no puede ser desprendida, es en este campo donde Bohr hace cuestionable la objetividad de los fenómenos y propone prescindir del ideal descriptivo clásico. 

¿El mapa es el territorio?

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Alfred Korzybski afirma que “el mapa no es el territorio”, frase que va más allá de debates o discusiones. Es cierto que cada quien tiene su propio paradigma y ve y piensa los hechos y objetos de acuerdo a su propia ideología.

Considero certera está frase de Korzybski, pues así como el mapa no es el objeto que representa, una palabra tampoco es un objeto tangible. La idea del autor nos lleva a pensar que el conocimiento que tenemos del mundo está limitado por la estructura y nuestra propia forma de pensar.

Cada individuo crea un diferente mapa de la realidad que es único, nadie más puede representar las cosas de la misma manera que otro. Las formas se podrán parecer y podrán quizás coincidir en muchas cosas, pero nunca una representación será igual a otra.

Korzybski propone con su afirmación la inconveniencia identificar un objeto con su propia abstracción y previene sobre las consecuencias de esa confusión.

Bienvenidos

Les saludo con gusto y les agradezco por acceder a este blog que tendrá como finalidad publicar y dar a conocer los trabajos correspondientes a la materia de Cibernética.

Espero que los textos sean de su agrado y los invito a ejercer interacción por medio de los comentarios que esta plataforma nos permite enviar. Los leeré con gusto. Les mando un saludo.

Octavio Guzmán